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El Observatorio del Arte inaugura esta noche la exposición de 'Los Caprichos de Goya' Imprimir E-Mail
viernes, 29 de julio de 2011

 

EXPOSICIÓN: “El sueño de la razón produce monstruos

 Inauguración: viernes 29 de julio 20 horas, con la intervención escénica de La Machina Teatro y la pieza creada para la ocasión “soliloquio de un fusilado goyesco”

 Exposición: del 29 de julio al 24 de agosto

La Comisaria Marisa Oropesa nos ofrece una selección de “Los Caprichos de Goya” que se han estructurado en torno a cinco temas que con mayor reiteración están representados en esta serie, con la que Goya, como buen ilustrado, trató de satirizar a una sociedad empobrecida culturalmente.

 El sueño de la razón

Goya recupera el género de ‘los sueños’, muy difundido en la época medieval y retomado por Quevedo en el s. XVII. Entendía sus imaginaciones como sueños que explicaban lo absurdo e irracional del hombre de la sociedad a la que pertenecía y pretendía dar ejemplo y testimonio sólido de verdad. Nos muestra una sociedad que no se adapta a los nuevos tiempos, con mentes oscurecidas y confusas por la falta de ilustración o acaloradas por el desenfreno de las pasiones. A través del sueño, liberado de la razón, nos presenta todo tipo de monstruos y animales que simbolizan el mal, los vicios humanos, la superstición, la brujería y la locura de una sociedad desenfrenada.

La Religión

La Ilustración, con su actitud racionalista, había tratado de derrocar los antiguos esquemas sociales, religiosos y políticos del Antiguo Régimen. La religión era vista por los nuevos ilustrados como un lastre de la tradición que había que tratar de liquidar. En tiempo de Goya, España era el más claro ejemplo de las antiguas costumbres, con una Iglesia fuerte y el Tribunal de la Inquisición aún funcionando con impasible notoriedad. Goya trató de reflejar su repulsa a estas dos instituciones dedicando una gran cantidad de sus grabados a temas relacionados con la religión, la buena vida de los frailes y las falsas devociones, aunque para defenderse de posibles acusaciones colocó los  grabados de forma desordenada y utilizó un lenguaje simbólico que roza lo criptográfico. Para nuestro pintor ignorancia, superchería, y fe religiosa formaban una amalgama difícil de separar y distinguir, y un lastre para el avance de la sociedad de su tiempo.

La Educación

Una constante preocupación de los ilustrados era la necesidad de una adecuada enseñanza que sacara a la población de la ignorancia que impedía su desarrollo. En la época en que Goya realiza sus ‘Caprichos’  existe un gran debate sobre los métodos educativos tradicionales. El castigo físico como medio de educación, no ya intelectual o del saber, sino como enseñanza de modales y de comportamiento era una práctica habitual. Las propias Universidades y sus vertientes más conservadoras, que no veían problema alguno en la enseñanza tradicional, fueron algunos de los principales obstáculos para que se llegaran a introducir las nuevas tendencias educativas preponderantes en Europa. Goya realizó una serie de ‘asnerías’ con la intención de desacreditar tanto la calidad de los profesores como los métodos basados en el castigo físico.

El matrimonio

Otro de los temas recurrentes en los ‘Caprichos’ de Goya es la sátira a la institución matrimonial. Para el Antiguo Régimen, el matrimonio había sido un útil instrumento para asegurar una estabilidad y un orden en el ámbito familiar  Muchos textos de la época de autores como Jovellanos o Meléndez Valdés comenzaron a ser críticos con los enlaces de conveniencia que sólo buscaban beneficios económicos o de prestigio de clases. También en el teatro se trataba este tema, como fue el caso de Moratín y su obra ‘el sí de las niñas’. Por tanto no es de extrañar que Goya sintiera la misma necesidad de criticar con sus grabados, lo que sus amigos decían en sus escritos, y mostrar la visión del espíritu ilustrado con respecto a estas prácticas. Trata de poner de manifiesto no sólo el derecho al matrimonio por amor, sino también plantea el conflicto de la autoridad paterna, el respeto a las normas sociales y el papel de la mujer en la sociedad. Una muestra muy evidente es el Capricho 14 que expone la difícil situación de una joven mujer obligada a casarse con un monstruoso viejo.

La prostitución

La prostitución clandestina en España era un problema que venía de tiempo atrás. En el siglo XVII, se ensayaron intentos para clausurar los prostíbulos por razones tanto religiosas como sanitarias, pero la medida sólo trasladó el problema a las calles de las ciudades. La Europa ilustrada veía la prostitución como algo que no debía prohibirse, sino más bien tender hacia un control que no hiciera peligrar el orden ni la salud pública   Goya se mostró muy crítico con una práctica muy mal regulada y que hacía que las mujeres a menudo la ejercieran de manera obligada. En el ‘Capricho’ número 15, ‘Bellos Consejos’, una madre impone a su hija un negocio sucio, lo que hace que la joven se sienta triste y desdichada como bien refleja el gesto captado por el trazo del buril y el sombreado de los ojos del aguafuerte. Podemos ver en los grabados dedicados a este tema un deseo del pintor por que reciban estas mujeres el respeto que merecen y no sean maltratadas.