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EXPOSICIÓN: “El sueño de la razón produce monstruos”
Inauguración: viernes 29 de julio 20 horas, con la
intervención escénica de La Machina Teatro y la pieza creada para la ocasión “soliloquio
de un fusilado goyesco”
Exposición: del 29 de julio al 24 de agosto
La
Comisaria Marisa Oropesa nos ofrece una selección de “Los Caprichos de Goya”
que se han estructurado en torno a cinco temas que con mayor reiteración están
representados en esta serie, con la que Goya, como buen ilustrado, trató de
satirizar a una sociedad empobrecida culturalmente.
El sueño de la razón
Goya
recupera el género de ‘los sueños’,
muy difundido en la época medieval y retomado por Quevedo en el s. XVII.
Entendía sus imaginaciones como sueños que explicaban lo absurdo e irracional
del hombre de la sociedad a la que pertenecía y pretendía dar ejemplo y testimonio sólido de verdad. Nos muestra una
sociedad que no se adapta a los nuevos tiempos, con mentes oscurecidas y confusas por la falta de ilustración o acaloradas
por el desenfreno de las pasiones. A través del sueño, liberado
de la razón, nos presenta todo tipo de monstruos y animales que simbolizan el
mal, los vicios humanos, la superstición, la brujería y la locura de una
sociedad desenfrenada.
La Religión
La Ilustración, con su actitud racionalista, había tratado de derrocar
los antiguos esquemas sociales, religiosos y políticos del Antiguo Régimen. La religión
era vista por los nuevos ilustrados como un lastre de la tradición que había
que tratar de liquidar. En tiempo de Goya, España era el más claro ejemplo de
las antiguas costumbres, con una Iglesia fuerte y el Tribunal de la Inquisición
aún funcionando con impasible notoriedad. Goya trató de reflejar su repulsa a
estas dos instituciones dedicando una gran cantidad de sus grabados a temas
relacionados con la religión, la buena vida de los frailes y las falsas
devociones, aunque para defenderse de posibles acusaciones colocó los grabados de forma desordenada y utilizó un lenguaje
simbólico que roza lo criptográfico. Para nuestro pintor ignorancia, superchería, y fe religiosa
formaban una amalgama difícil de separar y distinguir, y un lastre para el
avance de la sociedad de su tiempo.
La Educación
Una constante preocupación de los ilustrados era la necesidad de una
adecuada enseñanza que sacara a la población de la ignorancia que impedía su
desarrollo. En la época en que Goya realiza sus ‘Caprichos’ existe un gran
debate sobre los métodos educativos tradicionales. El castigo físico como medio de educación, no
ya intelectual o del saber, sino como enseñanza de modales y de comportamiento
era una práctica habitual. Las
propias Universidades y sus vertientes más conservadoras, que no veían problema
alguno en la enseñanza tradicional, fueron algunos de los principales
obstáculos para que se llegaran a introducir las nuevas tendencias educativas
preponderantes en Europa. Goya realizó una serie de ‘asnerías’ con la intención de desacreditar tanto la calidad de los
profesores como los métodos basados en el castigo físico.
El matrimonio
Otro de los temas recurrentes en los ‘Caprichos’ de Goya es la sátira a la institución matrimonial. Para
el Antiguo Régimen, el matrimonio había sido un útil instrumento para asegurar
una estabilidad y un orden en el ámbito familiar Muchos textos de la época de autores como
Jovellanos o Meléndez Valdés comenzaron a ser críticos con los enlaces de
conveniencia que sólo buscaban beneficios económicos o de prestigio de clases. También
en el teatro se trataba este tema, como fue el caso de Moratín y su obra ‘el sí de las niñas’. Por tanto no es de
extrañar que Goya sintiera la misma necesidad de criticar con sus grabados, lo
que sus amigos decían en sus escritos, y mostrar la visión del espíritu
ilustrado con respecto a estas prácticas. Trata de poner de manifiesto no sólo
el derecho al matrimonio por amor, sino también plantea el conflicto de la
autoridad paterna, el respeto a las normas sociales y el papel de la mujer en
la sociedad. Una muestra muy evidente es el Capricho 14 que expone la difícil situación
de una joven mujer obligada a casarse con un monstruoso viejo.
La prostitución
La prostitución clandestina en España era un problema que venía de
tiempo atrás. En el siglo XVII, se ensayaron intentos para clausurar los
prostíbulos por razones tanto religiosas como sanitarias, pero la medida sólo
trasladó el problema a las calles de las ciudades. La Europa ilustrada veía la
prostitución como algo que no debía prohibirse, sino más bien tender hacia un control
que no hiciera peligrar el orden ni la salud pública Goya se mostró muy crítico con una práctica
muy mal regulada y que hacía que las mujeres a menudo la ejercieran de manera
obligada. En el ‘Capricho’ número 15,
‘Bellos Consejos’, una madre impone a su hija un negocio sucio, lo que
hace que la joven se sienta triste y desdichada como bien refleja el gesto
captado por el trazo del buril y el sombreado de los ojos del aguafuerte.
Podemos ver en los grabados dedicados a este tema un deseo del pintor por que
reciban estas mujeres el respeto que merecen y no sean maltratadas.
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